domingo, 24 de febrero de 2013

MI ESPERANZA EN LA GENERACIÓN NET




“ Con mis maestros he aprendido mucho, con mis colegas más, 
 con mis alumnos… todavía más!”                                                                  Proverbio Hindú.



Soy maestra hace 32 años, y confieso que muchas veces me han sacado de mis casillas los adolescentes y jóvenes.   Su falta de respeto a las autoridades, la superficialidad con la que toman algunas cosas, el lenguaje que utilizan, la ropa, los piercings y tuatajes, el cuestionamiento constante hacia lo que los mayores decimos, el tiempo que pasan frente a las computadoras, el veloz y taladrante “clic clic clic” de sus teléfonos celulares mandando mensajes en todo momento….

Pero tengo que confesar también que observarlos en los salones de clase, las calles, los clubes, los centros comerciales  y esforzarme por ir más allá de lo que miro para conocerlos mejor, se ha convertido en una interesante actividad que me ha llevado a descubrir el lado bueno de esta misteriosa e incomprensible a veces “generación Net”.

La Generación Net son los niños nacidos después de los 80’ s . Una generación rodeada de un mundo digital.

La tecnología, ha provocado en los niños y jóvenes, nuevos procesos de pensamiento, habilidades motoras y competencias de aprendizaje que los están llevando a  un desarrollo personal acelerado que nosotros deberíamos conocer bien y aprovechar.

Lo que observo en ellos, es que son más independientes que nosotros (quizás por la necesidad de sobrevivir sin mamá que ahora ocupa puestos laborales). Pueden (y tienen) que hacer muchas cosas por sí solos, incluyendo el manejo de sus miedos y la solución de sus problemas,  y eso les permite asumir mayor responsabilidad sobre su propia vida.

A través de Internet los chicos tienen un poder que nosotros no teníamos, el de la comunicación lineal (de igual a igual, sin jerarquías). Y lo están aprovechando bien, campañas pro-paz, en defensa de lo ambiental, ideas creativas compartidas en páginas personales, foros de discusión,  utilizando todos los instrumentos que les ofrece para apoyar los proyectos de profesores, apadrinar los estudios de un niño o luchar contra la pobreza. Proyectos globales,  concursos de Blogs, recompensas para donantes, contactos directos con los beneficiarios, insignias virtuales de caridad: la generación de 20 a 30 años aprovecha el poder de Internet para reescribir a su manera los códigos de la filantropía.

Rápidamente han perdido la inocencia, sueñan menos que nosotros, se enfrentan cada a cara a la realidad tal como es. Eso les ha permitido  tener un despertar de conciencia a menor edad,  manifestando obsesión por la transparencia, lo legal, lo justo, lo correcto, lo cierto, quizás con la misma  pasión y fuerza que los hippie’s de los 60’s, pero  con más poder para cambiar las cosas: el poder de la tecnología y las comunidades de aprendizaje en una aldea global.

No se quedan con dudas ni se resignan con respuestas a medias, asumen la tarea de buscar información que necesiten y construyen su propio criterio que comparten y enriquecen con su grupo (s) de pertenencia, que va más allá al ambiente familiar, escolar o local.

Son más rebeldes si, pero más comprometidos en las causas, más incrédulos, pero más conscientes,  más retadores, pero más entusiastas ante una actividad interesante.

Yo tengo esperanza en esta generación,  les interesa  la ciencia,   aman su planeta, hoy saben que las relaciones de pareja y de familia hay que luchar por mantenerlas, ya no se creen los “finales felices” ni los “efectos especiales”.  Se cuidan mejor, les importa la salud, el ejercicio, la actividad política, el civismo.

Entienden de economía, de impactos globales, de efectos y consecuencias, no esperan a  que les “entreguen” el conocimiento, se adelantan para saber antes y mejor. Quieren trabajar y hacerlo bien.

Yo tengo esperanza, si, mucha esperanza en ellos, porque estoy segura que en el plan divino se sabía que este mundo complejo y complicado, iba a necesitar una generación de seres humanos especiales y capaces.

Y cuando cada uno de nuestros niños, adolescentes y jóvenes sientan que les tenemos confianza, que creemos y estamos orgullosos de ellos, que tenemos esperanza y fe en su futuro,  el mundo seguramente funcionará mucho mejor.




1 comentario:

  1. Qué bonito e interesante texto, mi querida Lucy. Ojalá sigas con este blog porque tienes mucho qué decir y compartir del tema.

    Luz Ma. Silva

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Muchas gracias por tu comentario :-)