sábado, 8 de febrero de 2014

DEL CAMPO A LA UNIVERSIDAD, POR SEGUNDA VEZ!. (Testificando un milagro)

En total en 7 días: 3 ciudades, 3 hoteles, 5 horas de viaje en autobus, 18 horas de vuelo en 5 aviones, 8 horas de viaje en auto, 5 presentaciones en radio, 2 visitas a casas enlace, 3 visitas a consulados diferentes, una feria, un foro, una reunión con alumnos, dos citas a organizaciones humanitarias pro-migrantes, mil folletos repartidos, 200 tarjetas, una pizca de moras ... 
y valió la pena cada minutos del viaje... ya estamos recibiendo llamadas y correos electrónicos de personas interesadas  en continuar estudiando y mejorar sus vidas!!!!
  Gracias a Dios!



Normalmente cuando se habla de un viaje de trabajo se piensa en portafolios, salas de juntas, trajes sastre, cenas en restaurantes elegantes.

Gracias a Dios yo no tengo ese tipo de trabajo ni de viajes. Cuando salgo de casa no llevo la presión de regresar con el cierre de un negocio millonario, llevo la esperanza de que encuentre y contacte a la gente  que desea estudiar en línea para mejorar su vida. Personas  que tengan sueños en pausa y proyectos inconclusos. 

No llevo portafolio de piel ni tacones, mi equipaje es una mochila suficientemente grande para gadgets electrónicos, cables y folletos. Llevo ropa cómoda, con prendas rojas siempre, el color de mi universidad que me hace sentir tan orgullosa.

Los de UPAEP Online siempre viajamos de dos en dos, como los apóstoles enviados a predicar la buena noticia por el mundo.  Lo hacemos por seguridad, por apoyo en los eventos y porque cuando ocurren cosas maravillosas como en cada viaje, se necesita compartir  el gozo y tener testigos, como cuando ocurren los milagros.

Nuestras reuniones no se dan en salas de juntas de hoteles ni  en restaurantes elegantes, nos bastan las  cafeterías, las carpas en estacionamiento,  los espacios cálidos que nos prestan en alguna iglesia, consulado o en las instalaciones de organizaciones humanitarias. El encuentro humano puede darse en cualquier lugar y en cualquier momento. Sin protocolo. Especialmente cuando se trata de reuniones afectuosas y cordiales con mexicanos migrantes en los EUA. 

Hay muchas anécdotas que relatar de cada viaje, pero creo que la que sobresale entre todas, es la reunión que se llevó a cabo en la sala de juntas del consulado de México en Oxnard, una tarde de “Coincidencias divinas” (¿Diosidencias?).

El cónsul organizó un foro para personas interesadas en el tema de la universidad en línea, invitó a líderes de organizaciones de migrantes como los Clubes Unidos Mexicanos, y Comité Cultural Mexicano. También llegaron líderes de fundaciones sin fines de lucro que ayudan a personas en situación de vulnerabilidad, así como mexicanos interesados en la oferta educativa en línea.

Ante un grupo tan diverso, después de una breve introducción sobre UPAEP Online, les pedí que se presentaran para conocer las expectativas y el tipo de información que cada quien necesitaba.

Una chica tomó la palabra  y  a partir de ahí y de lo que pasó después, se fue mostrando claramente la razón de ser de este momento, desde la eternidad en el plan de Dios.

Edelmira, hija de una familia humilde quien a pesar de la oposición de su papá, empezó a   estudiar leyes en Michoacán. Se inscribió en la universidad pública pero a pesar de que era gratuita, tenía que viajar una hora de su localidad a la capital del estado, de ida y vuelta, y el pasaje le costaba lo que ganaba en su trabajo.  Fue avanzando a pesar de las necesidades económicas, del cansancio y de la familia. Pero en los último año de la carrera se encontró sola, con 3 hijos y en bancarrota.  Dejó las oficinas del ministerio público donde hacía prácticas, las ventas por catálogo, su trabajo mal pagado limpiando habitaciones en un hotel,  dejó a sus hijos encargados con su familia y tomó la mochila para venir a los EUA. De lo único que encontró trabajo fue en la “pizca”, en las granjas agrícolas de Oxnard. Los primeros meses lloraba mucho, por el cansancio físico de recoger fresa doblada a la mitad o rábano hincada en el suelo, por sus hijos lejos, la distancia, su deseo de ser abogada y los años seguían pasando. Un día antes de la reunión en el consulado, escuchó casualmente de la invitación al foro y empezó a pensar en regresar a la universidad, para cambiar las cosas. Atraviesa un periodo muy difícil, la granja donde trabajaba cerró y tiene que buscar cada día oportunidades en diferentes pizcas, mora, fresa, pera, rábano. La inseguridad económica la asusta mucho, pero estaba decidida a conseguir el dinero para terminar su carrera con nosotros.

Ante su emotivo relato, uno de los presentes siguió hablando, Héctor, activista comprometido en la causa de los migrantes. Empezó por decirnos que hace 5 meses lo habían operado a corazón abierto, estuvo al borde de la muerte y ahora que tenía una segunda oportunidad de vida entendía que era  para dedicarse a esta causa.  Ahora que contaba con una incapacidad laboral,  todo su tiempo lo estaba dedicando a apoyar a los migrantes. Él, junto con otras personas generosas mexicanas y norteamericanas, acaban de establecer la fundación ALMA para brindar apoyos económicos a migrantes  y  se ofreció a pagar los estudios de Edelmira, como una buena causa para la fundación.  Edelmira estaba atónita, no podía creerlo. Y he de decir que todos los presentes nos emocionamos muchísimo. La iniciativa del consulado, la visita de UPAEP Online, la generosidad de grupos activistas y la valentía de Edelmira, se encontraron en un mismo sitio, en un mismo momento Cuando las personas “se disponen” los milagros ocurren.

Ahora Edelmira está consiguiendo sus documentos en Michoacán para inscribirse, Héctor está presentando la propuesta de las becas para migrantes en nuestra Universidad, el consulado incluyó nuestra oferta en la ventanilla de educación y nosotros estamos de regreso preparando el reporte de avances a nuestro Rector y darle seguimiento al caso de Edelmira y de muchos otros que como ella, quieren cumplir su sueño.

Espero que pronto, podamos estar compartiendo los avances de Edelmira y hasta su ceremonia de graduación en la sala del consulado de México en Oxnard.

TODO ES POSIBLE si se da el primer paso, del resto se encarga Dios!

Video para ver el testimonio de Edelmira