jueves, 14 de mayo de 2015

LOS LOGROS DE NUESTROS ALUMNOS

Como Universidad Virtual, formamos parte de un ecosistema gigante llamado UPAEP,  con cerca de 15,000 alumnos de los cuales apenas 500 son estudiantes online.

Mientras que la UPAEP, cumplió ya 42 años de experiencia y calidad educativa, la división e-Learning va por su 9o año.

Somos entonces, los hermanos menores de una gran familia de la que nos sentimos muy orgullosos de pertenecer.

Hace unas horas, como directora de UPAEP Online, me pidieron que reportara los logros de los alumnos en los últimos años, para que se integre al informe general de la universidad.

Los logros de los alumnos de cada modalidad son muy diferentes, basados en su perfil y contexto.  Durante los últimos 3 años en que he sido responsable de UPAEP Online, he sido testigo de lo mucho que han alcanzado los jóvenes de la universidad presencial: que orgullo de las muchas preseas ganadas en campeonatos deportivos nacionales, de las participaciones en expociencias, de los viajes de intercambio para estudiar en el extranjero, de sus ponencias en congresos y maratones de negocios, de sus certificaciones nacionales e internacionales.

En el caso de nuestros estudiantes en línea, los logros son muy diferentes pero igual de valiosos.

Por ejemplo el logro de Nora, estudiante migrante mexicana en California que se tituló de la licenciatura de derecho y consiguió trabajo en el Consulado Mexicano de Oxnard donde visita y apoya a los presos mexicanos en ese estado.

O el logro de Paty, migrante mexicana que vive en Greensboro, Carolina del Norte, que tuvo dos hijos más (ahora son 5) y los atendió con dedicación y cariño mientras estudiaba la licenciatura de Trabajo social desde su casa. 

O el caso de Gustavo, que estaba estudiando su licenciatura y fue diagnosticado con Leucemia, y aunque suspendió sus estudios un tiempo, acaba de regresar a estudiar en este verano 2015. Qué logro haber vencido la enfermedad.

También puedo mencionar a René, el coronel, que para poder conectarse a Internet mientras viajaba en las misiones para ayudar y defender a nuestra patria, construyó sus propios paneles solares, alcanzando a terminar su licenciatura en 7 años y logró titularse.

Gran logro el de Edwin y Araceli, esposos y padres de familia, que terminaron sus estudios de posgrado superando inundaciones y violencia en Guerrero. Nada los detuvo, aunque tuvieran fuertes justificaciones para hacerlo.

Y qué tal la Miss Meche, que a sus 72 años volvió a la escuela ahora como alumna a aprender sobre tecnología, comprando su propia computadora.

Y que decir de nuestros asesores virtuales que son al mismo tiempo alumnos de la especialidad y las maestrías, con la firme intención de ser mejores y seguirse preparando como profesionales de la educación, invirtiendo su propio salario, entendiendo perfectamente lo que es estar "de los dos lados de la barda".


Los logros de los jóvenes son muchos, grandes, publicitados y conocidos. Los de nuestros alumnos son mucho más difíciles de ver, pero existen, detrás de las pantallas, en la vida diaria, a través del tiempo.

Logros de esfuerzo, sacrificio y dedicación, cuando se sigue estudiando a pesar de perder el trabajo y empezar de nuevo, como Fernando; a pesar del duelo de la pérdida de un miembro de la familia, como lo ha hecho Paty. A pesar de cambiar de ciudad, de comunidad, de entorno, como Juan Francisco.

Los logros de nuestros estudiantes son incontables, muchos de ellos son incluso desconocidos para nosotros pero que estamos seguros que de conocerlos, nos llenarían de orgullo y satisfacción.

Una universidad es un ecosistema  lleno de vida, de milagros cotidianos, de proezas humanas y evidencia de lo que los seres humanos somos capaces de lograr.









sábado, 9 de mayo de 2015

EDUCAR: DESDE EL PENSAMIENTO PARA MODIFICAR LAS ACTITUDES.

Estamos a pocos días de las elecciones en México. Esta temporada produce malestar en la mayoría de los mexicanos y me incluyo. Pero en estos días que estuve en Raleigh, la vida me dio una interesante lección.

He estado en diferentes lugares de los Estados Unidos, promoviendo la Universidad y compartiendo experiencias de vida de los migrantes mexicanos. Y en este viaje estuve observando un fenómeno curioso: el cambio de actitudes de los mexicanos frente a las organizaciones que sostiene la Iglesia Católica y las personas que trabajan ahí y las actitudes frente a los consulados y sus empleados.

Cuando he ido a reuniones en centros comunitarios de origen religioso, se siente un clima diferente. Los mexicanos llegan con actitud abierta y no sólo piden ayuda, sino están dispuestos a apoyar, servir, compartir. Son comprometidos, se ayudan unos con otros, son amables y pacientes, y no importa que el sacerdote llegue un poco tarde o los trabajadores del centro los hagan esperar un poco. Se ofrecen como voluntarios y aportan incluso dinero cuando es necesario. Ahí se sienten en casa, cuidan las cosas, respetan las reglas.

Cuando las reuniones son en el consulado, la actitud de los mexicanos cambia. Llegan de malas, exigiendo ayuda, quejándose de todo, son groseros con quienes los atienden y lo que les dan nunca es suficiente. No cuidan las instalaciones, no respetan las reglas, no muestran empatía.

La gran diferencia está entre la percepción que tenemos los mexicanos de la Iglesia y del Gobierno. Todo lo que huela a gobierno nos produce malestar, incluso vemos a los servidores públicos (sea quien sea) como nuestros empleados, el trato es descortés y sin respeto. Pareciera que nuestras frustraciones por el mal gobierno se manifiestan en un sólo lugar y en el mismo momento.

Lo interesante es que los que trabajan en las oficinas de las arquidiócesis y los que trabajan en las oficinas consulares, son empleados mexicanos que reciben un sueldo y que quieren ayudar a sus compatriotas por igual. Todos tienen familia, tienen necesidades, problemas y sentimientos igual que nosotros. ¿Por qué les damos un trato diferente?

No voy a discutir si el gobierno se ha ganado a pulso o no nuestro desprecio, el punto que quiero decir es que los consulados y embajadas, así como los muchos servidores públicos en las oficinas de gobierno, no representan precisamente a un partido, o al gobierno en el poder.

Platicando con gente como Armando, Mónica, el mismo Cónsul, muchos de ellos tienen años en el servicio consular, han visto desfilar presidentes y partidos en el poder y su trabajo no ha cambiado por ello. Ellos siguen pidiendo ayuda para los mexicanos en el exterior, ellos pelean por conseguir presupuesto para apoyar lo más que se pueda.

México es el único país del mundo que paga el servicio funerario de los mexicanos muertos en el extranjero y regresa los restos a México. Las personas en el consulado apoyan tanto como lo hacen los grupos comunitarios religiosos. Claro, dirán algunos es su obligación. Quizás si, pero eso no tiene que ver con que se reconozca su labor y se les trate bien. Es como si a un profesor de escuela pública no se le tuviera respeto y agradecimiento y a los de escuela privada si, o viceversa.

Más interesante aún resulta que los mexicanos en general, nos molesta el mal gobierno, pero tampoco estamos dispuestos a involucrarnos, a pedir cuentas, a investigar los planes y proyectos que tiene, a seguir de cerca sus avances, a dar propuestas, incluso ni los impuestos queremos pagar!, buscando las oportunidades de evadir al fisco.

Todo lo que hice en estos tres días de viaje, no hubieran sido posibles sin la ayuda de las personas del consulado de Raleigh, especialmente estoy agradecida a Mónica Colín, la cónsul adjunta quien me trató con amabilidad, respeto, cariño. A ella no le importó que la universidad no fuera pública, sólo se enfocó en que estudiar es valioso para los migrantes, dando incluso su tiempo libre para organizar y asistir a reuniones de trabajo.

Regreso a México con esta reflexión: hay que EDUCAR también desde la percepción de nuestros estudiantes, porque es la percepción sobre las cosas la que construye el pensamiento y el pensamiento regirá nuestras actitudes.

Hay que exigirle al gobierno si, pero desde las formas apropiadas.
Hay que demandar, estando primero dispuestos a trabajar por el país.
Hay que dejar de extender la mano con la creencia de que es el gobierno el que tiene la obligación de proporcionarlo todo, sin mayor esfuerzo.
Hay que dejar a echar la culpa de todo al gabinete y empecemos a ser más honestos con nosotros mismos, más responsables de nuestra propia vida y más respetuosos con los demás.

Regreso con la mejor intención de cambiar mis propias actitudes frente a los candidatos, las elecciones y mi propio gobierno.

viernes, 1 de mayo de 2015

NO ES LO QUE SE HACE, SINO LO QUE SE MUEVE

Ser maestro no es fácil, nunca lo diría. Mi vida entera la he dedicado a ello. 
Pero lo que lo hace más fácil o más difícil nuestro trabajo diario, es la actitud con que miremos no nuestra profesión, sino a los alumnos

Varias veces en mi vida he sido responsable de equipos de maestros, como Directora de Secundaria, como Coordinadora del Departamento de Español, como Jefa de Capacitación, y ahora como directora de UPAEP Online, equipos diferentes pero siempre con el mismo fin, apoyar y promover el desarrollo de las personas. Y para lograrlo, el elemento clave es CREER que las personas pueden lograrlo!

No me asusto cuando veo que un profesor no domina su materia, puede estudiar más. No me preocupo cuando necesitan especializarse en una nueva modalidad, se les capacita. Tampoco me incomodo ante la falta de experiencia de un colega, el tiempo y la práctica lo resuelve. Yo creo firmemente en que TODOS los seres humanos pueden enseñar algo bueno a los demás, sólo somos medios para quiénes están dispuestos a aprender. 

Donde me asusto, preocupo e incomodo, es cuando encuentro un maestro con mala actitud hacia sus alumnos. Cuando detecto muestras de discriminación, menosprecio o desvalorización. Me indigno cuando un maestro prejuzga a un alumno aún sin conocerlo, sin saber quién es, cuál es su contexto, cuáles sus talentos, sus motivaciones e intereses. 

La mirada de un maestro puede ser realmente limitada a veces, si sólo le interesa SU materia, SUS actividades, SU "aquí y ahora". Hay maestros que creen que pueden disponer de toda la atención del estudiante, son los que dejan tareas interminables sin importarle que los alumnos deban atender a otras asignaturas también. O cuando creen que si los alumnos no son buenos en su materia, no son buenos para nada y no podrán llegar a obtener un título (cuando su materia representa el 2% de una carrera). Son aquellos que exigen elevar los niveles de calidad, hacer exámenes de admisión excesivamente difíciles, expulsar a los "malos alumnos" por fallas cometidas en su materia. Creen que "los malos alumnos" traerán mala fama a la escuela...

Yo estudié psicología educativa, era una estudiante sobresaliente y amaba realmente lo que estaba aprendiendo, pero las matemáticas siempre han sido una pesadilla para mí. No tengo talento para el pensamiento matemático. Y un profesor lo notó: el de estadística y probabilidad. Y le molestaba mi incompetencia. Y me trataba mal. Y se desesperaba. Y por supuesto, su actitud no ayudaba y reprobé la materia. Tuve que presentar un examen extraordinario, el único en mi vida. Y lo perdono, fue él quien no tuvo el talento de enseñarme bien. Era su responsabilidad que yo aprendiera a pesar de todo.
¿Qué habría sido de mí, si esa derrota me hubiera desviado de mi vocación? ¿Qué hubiera pasado si por una materia, hubiera abandonado la escuela?.  Y soy maestra, y creo que bastante buena :)

Gracias a Dios  hay maestros con "mirada amplia" que ven más allá de sus narices, que saben que su materia es un peldaño, importante y firme, pero sólo un peldaño al fin.  Maestros humildes que han entendido que lo que está en juego no son ellos, sino los estudiantes. Qué no son sus ideas las que importan sino los sueños de sus alumnos. 

Es tan simple.... un doctor quiere que su enfermo sane. Un coach quiere que su jugador gane, un maestro quiere que su alumno aprenda....¿o no? Y cada uno hace su mayor esfuerzo mientras puede.

Cuando un maestro es arrogante y altanero con sus alumnos, me recuerda la segregación racial de los años 60's en los Estados Unidos, donde la "raza superior", los blancos, se portaron como patanes contra las minorías. Quien es maestro, trabaja todo el tiempo en ser mejor persona, en aprender más, en desarrollar al máximo su potencial para ser ejemplo de otros. No debería de haber lugar para el rechazo, la burla, la discriminación sobre NINGÚN alumno.

Cuando los afroamericanos empezaron a involucrarse en actividades que habían sido exclusivas para blancos, como beisbol, basquetbol o ir a la universidad, hubo atrás de ellos personas que los apoyaron, los convencieron de que podían, de que eran iguales, que tenían el derecho. No importaban las circunstancias externas sino el valor, la perseverancia, el enfoque en los sueños. ¿No es lo que debe hacer cualquier maestro?. 

Me gustan las películas sobre historias de la vida real con finales felices, con personajes que pese a todos los obstáculos, salen adelante. Y me gustan más si al terminar la historia agregan las fotos y una reseña de lo que pasa en sus vidas después de los eventos de la película.

La vida de nuestros estudiantes va mucho más allá del tiempo compartido en la escuela, y lo que pasa en las aulas debe tener "resonancia" es decir,  un impacto positivo en su futuro. Los maestros somos quienes podemos provocar (o no) que se acerquen cada vez más a lo que quieren. No importa lo que hacemos sino lo que se mueve en cada alumno. La "inspiración" producida en su alma durante sus estudios es lo que debe entusiasmar al maestro, en lo que debe enfocarse, lo que debe imperar, aún si debe reprobar al alumno (no estamos hablando de regalar calificaciones).

Cuando las minorías logran un triunfo sonado en la sociedad, como ganar un campeonato de basquetbol (1966, Universidad Texas Western) , llegar a ser astronauta (José Hernández), ser el primer afroamericano jugando beisbol (Jackie Robinson) o terminar una licenciatura en línea siendo adulto (nuestros alumnos en UPAEP Online),  se imprime  una huella firme en el planeta, que las nuevas generaciones pueden seguir, inspirados por la esperanza de un mundo mejor.

No estamos sólo para los buenos alumnos, los talentosos, los prestigiados, ellos ya tienen la mitad de la victoria en la mano. Estamos para los que necesitan "un empujón", una porra, una oportunidad.


Para explicarme mejor:

https://www.youtube.com/watch?v=nKLygL3B3NU

Les recomiendo la película completa. 
(Glory Road) (2006)