viernes, 1 de mayo de 2015

NO ES LO QUE SE HACE, SINO LO QUE SE MUEVE

Ser maestro no es fácil, nunca lo diría. Mi vida entera la he dedicado a ello. 
Pero lo que lo hace más fácil o más difícil nuestro trabajo diario, es la actitud con que miremos no nuestra profesión, sino a los alumnos

Varias veces en mi vida he sido responsable de equipos de maestros, como Directora de Secundaria, como Coordinadora del Departamento de Español, como Jefa de Capacitación, y ahora como directora de UPAEP Online, equipos diferentes pero siempre con el mismo fin, apoyar y promover el desarrollo de las personas. Y para lograrlo, el elemento clave es CREER que las personas pueden lograrlo!

No me asusto cuando veo que un profesor no domina su materia, puede estudiar más. No me preocupo cuando necesitan especializarse en una nueva modalidad, se les capacita. Tampoco me incomodo ante la falta de experiencia de un colega, el tiempo y la práctica lo resuelve. Yo creo firmemente en que TODOS los seres humanos pueden enseñar algo bueno a los demás, sólo somos medios para quiénes están dispuestos a aprender. 

Donde me asusto, preocupo e incomodo, es cuando encuentro un maestro con mala actitud hacia sus alumnos. Cuando detecto muestras de discriminación, menosprecio o desvalorización. Me indigno cuando un maestro prejuzga a un alumno aún sin conocerlo, sin saber quién es, cuál es su contexto, cuáles sus talentos, sus motivaciones e intereses. 

La mirada de un maestro puede ser realmente limitada a veces, si sólo le interesa SU materia, SUS actividades, SU "aquí y ahora". Hay maestros que creen que pueden disponer de toda la atención del estudiante, son los que dejan tareas interminables sin importarle que los alumnos deban atender a otras asignaturas también. O cuando creen que si los alumnos no son buenos en su materia, no son buenos para nada y no podrán llegar a obtener un título (cuando su materia representa el 2% de una carrera). Son aquellos que exigen elevar los niveles de calidad, hacer exámenes de admisión excesivamente difíciles, expulsar a los "malos alumnos" por fallas cometidas en su materia. Creen que "los malos alumnos" traerán mala fama a la escuela...

Yo estudié psicología educativa, era una estudiante sobresaliente y amaba realmente lo que estaba aprendiendo, pero las matemáticas siempre han sido una pesadilla para mí. No tengo talento para el pensamiento matemático. Y un profesor lo notó: el de estadística y probabilidad. Y le molestaba mi incompetencia. Y me trataba mal. Y se desesperaba. Y por supuesto, su actitud no ayudaba y reprobé la materia. Tuve que presentar un examen extraordinario, el único en mi vida. Y lo perdono, fue él quien no tuvo el talento de enseñarme bien. Era su responsabilidad que yo aprendiera a pesar de todo.
¿Qué habría sido de mí, si esa derrota me hubiera desviado de mi vocación? ¿Qué hubiera pasado si por una materia, hubiera abandonado la escuela?.  Y soy maestra, y creo que bastante buena :)

Gracias a Dios  hay maestros con "mirada amplia" que ven más allá de sus narices, que saben que su materia es un peldaño, importante y firme, pero sólo un peldaño al fin.  Maestros humildes que han entendido que lo que está en juego no son ellos, sino los estudiantes. Qué no son sus ideas las que importan sino los sueños de sus alumnos. 

Es tan simple.... un doctor quiere que su enfermo sane. Un coach quiere que su jugador gane, un maestro quiere que su alumno aprenda....¿o no? Y cada uno hace su mayor esfuerzo mientras puede.

Cuando un maestro es arrogante y altanero con sus alumnos, me recuerda la segregación racial de los años 60's en los Estados Unidos, donde la "raza superior", los blancos, se portaron como patanes contra las minorías. Quien es maestro, trabaja todo el tiempo en ser mejor persona, en aprender más, en desarrollar al máximo su potencial para ser ejemplo de otros. No debería de haber lugar para el rechazo, la burla, la discriminación sobre NINGÚN alumno.

Cuando los afroamericanos empezaron a involucrarse en actividades que habían sido exclusivas para blancos, como beisbol, basquetbol o ir a la universidad, hubo atrás de ellos personas que los apoyaron, los convencieron de que podían, de que eran iguales, que tenían el derecho. No importaban las circunstancias externas sino el valor, la perseverancia, el enfoque en los sueños. ¿No es lo que debe hacer cualquier maestro?. 

Me gustan las películas sobre historias de la vida real con finales felices, con personajes que pese a todos los obstáculos, salen adelante. Y me gustan más si al terminar la historia agregan las fotos y una reseña de lo que pasa en sus vidas después de los eventos de la película.

La vida de nuestros estudiantes va mucho más allá del tiempo compartido en la escuela, y lo que pasa en las aulas debe tener "resonancia" es decir,  un impacto positivo en su futuro. Los maestros somos quienes podemos provocar (o no) que se acerquen cada vez más a lo que quieren. No importa lo que hacemos sino lo que se mueve en cada alumno. La "inspiración" producida en su alma durante sus estudios es lo que debe entusiasmar al maestro, en lo que debe enfocarse, lo que debe imperar, aún si debe reprobar al alumno (no estamos hablando de regalar calificaciones).

Cuando las minorías logran un triunfo sonado en la sociedad, como ganar un campeonato de basquetbol (1966, Universidad Texas Western) , llegar a ser astronauta (José Hernández), ser el primer afroamericano jugando beisbol (Jackie Robinson) o terminar una licenciatura en línea siendo adulto (nuestros alumnos en UPAEP Online),  se imprime  una huella firme en el planeta, que las nuevas generaciones pueden seguir, inspirados por la esperanza de un mundo mejor.

No estamos sólo para los buenos alumnos, los talentosos, los prestigiados, ellos ya tienen la mitad de la victoria en la mano. Estamos para los que necesitan "un empujón", una porra, una oportunidad.


Para explicarme mejor:

https://www.youtube.com/watch?v=nKLygL3B3NU

Les recomiendo la película completa. 
(Glory Road) (2006)












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