domingo, 23 de agosto de 2015

NUESTROS SUEÑOS Y EL MIEDO


En el 2011, el Senado de la República de México, aprobó por unanimidad la reforma constitucional que obliga a los padres de familia a llevar a sus hijos a recibir educación media superior, llámese bachillerato o preparatoria. Dicha reforma está vigente a partir del 2012.

En lo personal, aplaudo la iniciativa y considero que a largo plazo será de gran beneficio para el desarrollo del país. 

¿Y qué significa esto? Qué en el futuro, cualquier empleo por sencillo que sea, requerirá estudios mínimos de preparatoria.

Elevar el nivel de educación en un país, no significa que las personas "sepan más", pero sí que las personas "deseen más", "aspiren a más", exijan más de ellos mismos y del mundo que los rodea.

Cuando las personas estudian hasta la secundaria, el "sueño" de ingresar a la universidad queda muy lejos. Al obtener el título de preparatoria, el sueño está a un sólo paso.

El impacto más importante de la educación debería ser el de ampliar horizontes, inspirar a trabajar en lo que nos gusta, ser lo que soñamos ser de niños, trascender, cambiar al mundo.

Cuando a los niños de pequeños se les pregunta ¿Qué quieres ser de grande? absolutamente todos se refieren a una profesión (artística, técnica, cualquiera requiere preparación) porque todos quieren tener un trabajo que les guste donde puedan sentir que cambian el mundo. 

Ese idealismo se va perdiendo con el paso del tiempo y muchas personas se conforman con "tener un sueldo", haciendo lo que sea. Muchos adultos deberían preguntarse ¿SOY lo que quise ser de chico? Ya soy grande.... ¿ESTOY donde imaginaba estar?... ¿y qué me lo ha impedido?

De acuerdo a las estadísticas, México ha perdido 20 años de trabajo para garantizar el bachillerato a los jóvenes. Hjace 20 años, México y Corea del Sur tenían el mismo porcentaje de jóvenes en aulas universitarias: 25%. Hoy Corea tiene 50% y México 27%.

En el estudio Retos Educativos de la Secretaría de Educación Pública queda clara la crisis del sistema en materia de cobertura y acceso, pues entre la primaria y los estudios profesionales se "pierden" el 86% de alumnos. De cada 100 mexicanos que entran a la escuela, sólo 14 terminan la Universidad.

La deserción a lo largo de los niveles educativos tiene dos factores principales:


1.- La creencia de que la educación ha dejado de ser significativa como un mecanismo "real" de movilidad social.

2.- El miedo a no ser capaz de aprender.

Algunos hablan de un tercer factor,  la cuestión económica, las responsabilidades familiares, problemas personales... pero desde mi experiencia, cuando las personas QUIEREN, superan esta situación gracias a las becas de instituciones públicas, privadas y empresariales, las oportunidades en línea en universidades gratuitas, las carreras cortas diseñadas para quienes trabajan.... Inclusive hay mexicanos de buena clase social que deciden no estudiar.


En cuanto al primer factor, es un paradigma que hay que romper empezando por la familia. La "cultura" del estudio, debe incluir también el deseo de trascender, de ser mejor persona, de desarrollar nuestro potencial y talentos. Cuando se asocia el estudio exclusivamente con el dinero de un salario, no se concibe en realidad la finalidad completa de ir a la escuela.

En cuanto al segundo factor, es meramente personal, quizás inculcado en un ambiente social negativo. La gran ventaja de ese factor es que DEPENDE EXCLUSIVAMENTE DE NOSOTROS erradicarlo.

En mi trabajo como promotora de cursos en línea, encuentro que muchas personas a nuestro alrededor no empezaron o no terminaron la preparatoria. Y cuando les comento que nunca es tarde que pueden hacerlo y después inscribirse con nosotros, hay dos repuestas que predominan:  


a) ¿Y para qué? (se refiere al primer factor, lo insignificativo de la educación)  
b) ¿Será difícil? (se refiere al segundo factor, el miedo)

El ¿para qué? se puede responder de muchas formas, utilizando razonamiento y lógica. Si tenemos buenos argumentos y el pensamiento analítico se acciona, podríamos convencer.

Ante la pregunta ¿Será difícil?, el cuestionamiento que hay que hacerles es ¿Tienes miedo a que sea difícil? ¿Tienes miedo a no ser capaz?.

Y aunque este factor, EL MIEDO,  puede ser el que determine la decisión, al depender de cada uno de nosotros, se puede tener el control del mismo.

Cuando me preguntan ¿Será difícil? les digo SI, pero no imposible. Y les empiezo a narrar cuantas personas en peores circunstancias lo están logrando. Les hablo de que no es necesario obtener las mejores calificaciones, ya no somos niños ni tenemos que enseñar la boleta de calificación a nuestros papás, nosotros podemos decidir el nivel de compromiso, el entusiasmo, lo que queremos estudiar y hasta podemos decidir en que momento dejarlo. 

Pero estudiar, a la vez, es una deuda con nosotros mismos. "Nos lo debemos". Nos debemos el confiar en nosotros, darnos la oportunidad de buscar un futuro mejor, de demostrarnos lo que somos capaces de hacer. 

El miedo se vence de un paso a la vez. De una materia a la vez, de una tarea a la otra. Nuestros sueños deben ser más grandes que nuestros miedos. Son los sueños los que nos darán la fortaleza de vencer el miedo y progresar.




Ánimo! 


Inscríbete a la secundaria, a la prepa, a la universidad. Sigue estudiando.
Nunca es tarde para vencer el miedo y perseguir los sueños.

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